La eliminación de la tasa cero en alimentos y medicinas impactaría a más de un millón de trabajadores del estado de Puebla que tienen un ingreso menor a los dos salarios mínimos; es decir, ganan 102 pesos al día, pues el 43 por ciento de su sueldo tendría que destinarse para el pago de impuestos –28 por ciento para el ISR y 15 por ciento para el IVA– y el resto para comida, salud, transporte, educación, entre otros, advirtió Eudoxio Morales Flores, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).
Lo anterior repercutiría en la salud y la soberanía alimentaria de las familias con menor poder adquisitivo, pues los alimentos y las medicinas son sus principales rubros de consumo.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), las familias que tienen un ingreso menor a 100 pesos diarios destinan el 80 por ciento de su dinero para alimentación, medicinas y transporte, y el 20 por ciento restante para sus demás necesidades.
Entonces, ante este aumento, casi un 40 por ciento de los hogares que pertenecen al estrato social más bajo eliminarían de su dieta la carne o el queso porque su costo rebasa su ingreso diario, o disminuirían el consumo de arroz, frijol, pan, azúcar, vegetales y agua porque sus precios representan entre un 10 y 40 por ciento de su percepción económica.
Lourdes Silva Fernández, catedrática de la escuela de Nutrición de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), advirtió que al bajar el consumo de nutrientes el riesgo de que el sector con menos ingresos económicos sea más susceptible a padecer desnutrición, obesidad, infecciones virales, diabetes y enfermedades como la hipertensión aumenta, pues explicó que ante la escasez de recursos la gente incrementa la ingesta de comida chatarra, que tiene altos contenidos energéticos pero escasos valores nutricionales.
“Para abaratar costos tal vez sustituirán el aceite por manteca, que tiene un alto contenido de grasa; si compraban un kilo de tortilla ahora comprarán medio o incrementarán el consumo de azúcares simples que favorecen la aparición de enfermedades metabólicas como la diabetes y la obesidad. Además, se propiciaría el incremento de la desnutrición, sobre todo la infantil, porque es esa población a quien le dan menos alimentos; regularmente los adultos ingieren más cantidad de comida porque tienen más actividad”, explicó.
Silva Fernández consideró que aplicar el IVA a los alimentos y medicinas no es una estrategia tan efectiva para captar recursos. “Es paradójico, porque quieren que la gente pobre pague más impuestos para captar más dinero, pero al hacerlo también tendrán que repartir más despensas a la gente pobre, de todas formas van a tener que desviar recursos para la gente marginada”.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, Puebla ocupa el sexto lugar a nivel nacional en desnutrición, después de Chiapas, el estado de México, Veracruz, Oaxaca y Nayarit.
Por si fuera poco de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud (Ssa) local en 2008 se diagnosticaron a 32 mil 993 niños menores de cinco años con desnutrición en la entidad.
Asimismo, siete de cada 10 poblanos tienen obesidad y las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de muerte.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo), en 2007, 265 mil 450 familias padecían de pobreza alimentaría; de éstas, el 70 por ciento vive en las comunidades rurales; su dieta se basa en la ingesta de tortilla, chile, cebolla y ajo; en menor proporción están el huevo y la leche, y por último, las carnes.
“La aplicación del IVA no resuelve el problema”
Especialistas en economía de la Facultad de Economía de la UAP, coincidieron, en entrevistas por separado, que la propuesta –de Ernesto Zedillo Ponce de León, retomada por la administración de Vicente Fox y actualmente por el presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Jorge Estefan Chidiac –de gravar con IVA medicinas y alimentos para poder paliar la crisis fiscal, no ayudará en mucho a la recaudación de recursos, al contrario, agudizará la marginación y la pobreza.
Eudoxio Morales Flores y Fortunato Cuamatzin, investigadores de la Facultad de Economía, concordaron, por separado, que para obtener más recursos a corto y largo plazo es necesaria una reforma fiscal integral que amplié el padrón de contribuyentes y eliminar las “lagunas” de la actual legislación para quitar la evasión fiscal de las trasnacionales, como Wall Mart de México, que pagó 47 pesos por impuestos en 2007, cifra que es “una burla para los mexicanos”.
Morales Flores explicó que disminuyendo en 20 por ciento la evasión fiscal que actualmente representa un –40 por ciento– se podrían recaudar más recursos que eliminando la tasa cero a fármacos y alimentos.
Explicó que si se reduce un 20 por ciento la evasión fiscal se obtendría 100 mil millones de pesos más para invertirlos en obra pública, salud, educación. En cambio, si se agrava con IVA a medicinas y alimentos, el incremento sólo sería entre el 3 y 4 por ciento, es decir, 15 mil millones.
De acuerdo con Eudoxio Morales del total de los recursos recaudados por el IVA en México, –448 mil 359.9 millones de pesos en 2008– 40 por ciento, aproximadamente 200 mil millones de pesos, fueron evadidos, específicamente por las empresas trasnacionales.
“Si en lugar de tener un 60 por ciento de ingresos tuviéramos un 80 por ciento de recaudación los recursos se elevarían hasta 100 mil millones, sólo combatiendo la evasión en 20 por ciento; entonces me parece que eso sería más racional y lógico. Esos 100 mil millones no se van adquirir gravando al IVA medicinas y alimentos, la recaudación ahí viene siendo entre 3 y 4 por ciento, equivalentes a 15 mil millones; así que mejor combato evasión donde obtengo 100 mil millones que eliminando la tasa cero a alimentos donde obtendré sólo 15 mil millones”, explicó.
Adrián Jiménez Gómez, quien también es investigador en la Facultad de Economía de la UAP, señaló que la reducción de evasión fiscal es una buena opción para recaudar mayores recursos, pero, en su opinión, el Estado no lo hará “de la noche a la mañana”, le tomará entre cinco o seis años, para entonces, dijo “tal vez sea demasiado tarde” para paliar la crisis financiera.
Para el investigador, gravar con IVA las medicinas y alimentos para mitigar la crisis fiscal podría ser una buena estrategia para incrementar fondos a corto plazo siempre y cuando el gobierno se comprometa a compensar el pago de impuestos de la clase con menor poder adquisitivo con mayor cobertura médica, acceso a tratamientos de salud gratuitos, así como con la ampliación de programas de asistencia social.
Explicó que está propuesta en términos porcentuales perjudica muchísimo a las personas con menor poder adquisitivo y levemente a los ricos, pero en términos absolutos, dijo, los ricos pagan más impuestos que los pobres.
Ejemplificó: “Una persona gana 100 pesos; sin el IVA en alimentos y medicinas sólo paga 3 por ciento de impuestos en otros productos; con el IVA su pago porcentual se incrementaría en 500 por ciento. Qué pasa con un rico. Si gana un millón de pesos, 40 por ciento lo destina a comida y fármacos, y el resto a las demás cosas que ya están gravadas. Si se agrega el IVA a los alimentos y medicinas, en lugar de pagar 90 mil pesos por impuestos pagaría 150 mil, entonces, aquí se demuestra que la mayor parte de la recaudación de recursos provendrá de los ricos porque ellos tienen más capacidad de compra que los pobres”.
Señaló que para que esta propuesta no afecte ni la salud ni la economía de los pobres, en la reforma fiscal el gobierno tendría que comprometerse a redistribuir en la población de extracto bajo los fondos que obtenga de la recaudación para compensar el gasto que hace dicho grupo en el pago de impuestos.
AMÉRICA FARÍAS OCAMPO, La Jornada