Sólo es un diminuto hongo rojizo, pero podría arruinar los cultivos mundiales de trigo y generar una nueva y más convulsiva crisis alimentaria. Es tan peligroso que los rusos querían aplicarlo como arma durante la Guerra Fría e incluso ahora podría usarse como instrumento del bioterrorismo.Se trata del llamado Ug99, un virulento organismo reemergente que tras 50 años bajo control, ha vuelto a poner en jaque a los productores de trigo, pues en caso de propagarse podría arrasar con 90% de las variedades mundiales del cereal, cuyo cultivo para este año se estima en más de 680 millones de toneladas.
Sin embargo, expertos agrícolas de 40 países agrupados por la Borlaug Global Rust Initiative (BGRI), que trabajan apoyados en dos centros de investigación en México, ya se tienen avances vitales en el desarrollo de plantas que no sólo son resistentes al Ug99, sino que también mejoran el rendimiento de los cultivos del grano básico.
El trabajo, liderado por Ravi P. Singh del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMyT), tiene como base un programa denominado shuttle breeding, con el cual se producen nuevas variedades en los campos experimentales de ese organismo en Ciudad Obregón (Sonora) y Toluca (estado de México), así como en el Centro para la Investigación Agrícola en Zonas Áridas, con sede en Siria.
Luego, las semillas de los nuevos ejemplares son llevadas a Etiopía, Kenia y Uganda (lugares en los que el hongo causante está presente). Ahí, tras sembrarse, producen plantas cuya resistencia es evaluada en condiciones reales. Más tarde, éstas son enviadas de nuevo a México o Siria para ulteriores mejoras y el proceso se repite.
Con este método de multiplicación a través de cruzas selectivas convencionales, los científicos ya obtuvieron cinco variedades (aún sin denominación oficial). Éstas contienen genes menores que confieren al trigo resistencia contra la plaga, la cual se ha extendido de África hacia Sudán, Yemen e Irán.
“Con la acumulación de 4 o 5 genes de este tipo puede lograrse una resistencia de muy alto nivel durante varios años y reducir un poco la enfermedad (provocada por el hongo y denominada roya del tallo) ya que ésta es como la gripa, que por evolución muta constantemente, lo que dificulta su control”, explicó Ravi P. Singh en entrevista.
El genetista y patólogo del CIMMyT añadió que la meta es reemplazar al menos 5% de las superfices cultivadas con estas plantas mejoradas, que al término de los ensayos deberán rendir 5% o 10% más.
Cooperación indispensable
Modelos de análisis han revelado que el Ug99 no sólo tiene gran capacidad de mutar y por ende vencer la resistencia de las plantas, sino que podría dirigirse al sur de Asia (donde los agricultores producen 19% de los cultivos mundiales de trigo) e incluso en el peor escenario llegar a Europa y América a través de las esporas que transporta el viento.
Esto sería el germen no sólo de una crisis alimentaria, sino que generaría pérdidas económicas millonarias y convulsión social: “Si sólo 10% de los cultivos en el sur y centro de Asia se pierden significaría un costo de más de 3 mil millones de dólares a precios de 2007”, advirtió el también genetista y agrónomo Rick Ward.
“Y esto sólo es un predictor de lo que pasaría otra vez (si hay una nueva crisis alimentaria), pues si los productores afectados suben los precios del grano en 30%, eso crearía mayor impacto”, precisó Ward, quien dijo que el hongo, estudiado por los rusos como arma durante la Guerra Fría, todavía podría utilizarse en atentados bioterroristas.
De ahí la importancia de las investigaciones emprendidas (inicialmente con recursos aportados por EU y luego el apoyo de otros países con material y expertos) para lograr plantas resistentes al hongo Ug99. Mas eso es sólo el principio, pues al desafío científico se añade el problema logístico de convencer a los agricultores para que reemplacen el trigo convencional con las variedades mejoradas.
“Los científicos están haciendo progresos muy rápidos, pero no debemos hacernos ilusiones: una crisis alimentaria global sigue siendo una posibilidad a la vista si los gobiernos y las instituciones internacionales no apoyan esta misión de rescate”, comentó Norman Borlaug, líder de la BGRI.
Por eso Borlaug —quien en los años 50 impulsó la llamada “revolución verde” en México al lograr la mejora del trigo, lo cual le valió el Premio Nobel de la Paz en 1970— hace hoy un nuevo llamado para concretar acciones similares contra la plaga reemergente.
“Es necesaria la inversión en recursos agrícolas por parte de los sectores público y privado. La humanidad no puede ignorar que no sólo el agua o el aire están en peligro (debido al cambio climático), también nuestro sistema de abasto alimentario”, consideró Rick Ward.
El Universal