Los últimos años se han caracterizado por la apertura de los mercados en el comercio internacional. Esto ha permitido elevar la calidad de vida de cientos de millones de personas en el mundo e incrementar la productividad, el crecimiento económico y el intercambio de bienes, servicios y capitales.
Sin embargo, también ha puesto al descubierto los riesgos de tener mercados ineficientes y poco competitivos, asàcomo la necesidad de llevar a cabo cambios para modernizar la economÃÂa, que permitan garantizar que los frutos de la apertura se obtengan y distribuyan de la mejor manera.
México ha estado inscrito en este proceso de apertura económica mundial especialmente desde la firma del TLCAN, al cual siguieron muchos más tratados. Y crecientemente otros paÃÂses han aprovechado también las ventajas del libre comercio, por lo que la competencia económica mundial se ha intensificado.
Por ello, hoy como nunca, México tiene que acelerar su proceso de transformación: fortalecer su mercado interno, atraer más inversiones, generar más y mejores empleos. Tiene que convertirse en una economÃÂa que, como bien ha dicho el Presidente Felipe Calderón, no sólo sea capaz de competir, sino de ganar. De ahàque su Gobierno esté impulsando desde diversos frentes una economÃÂa más flexible, con menos trabas, que fortalezca la innovación, la inversión y el crecimiento.
Desde el ámbito de la SecretarÃÂa de EconomÃÂa buscamos un acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para incorporar en México las mejores prácticas internacionales en la implementación de un “Proceso para el Fortalecimiento del Marco Regulatorio para la Competitividad”.
Este Proceso Marco, como le hemos llamado de manera abreviada, incluye la evaluación del impacto del marco regulatorio sobre la competencia y un programa para mejorar la calidad regulatoria que reduzca el costo del cumplimiento para las empresas.
El 15 de junio del 2007, la SecretarÃÂa de EconomÃÂa firmó una carta de intención con la OCDE y unos meses después un memorando de entendimiento con las bases técnicas del apoyo de dicha organización en la instrumentación del Proceso Marco, tanto en su rama de mejora regulatoria como en la de competencia económica.
Las propuestas que surjan del Proceso Marco buscarán transformaciones en la forma de operar de los diferentes mercados, sentando las bases para una mayor y más justa competencia en todos los sectores y empresas, asàcomo una depuración y rediseño de la regulación económica de México, lo que deberá contribuir a una atracción importante de inversión y a un crecimiento sano y sostenido, con la consecuente generación de empleo que tanto se requiere.
Este proceso no tiene precedentes en México. En su diseño fueron tomadas en cuenta las mejores prácticas y experiencias de otros paÃÂses que ya han implementado procesos similares. De este análisis, quedó claro que para que una iniciativa de semejantes dimensiones sea exitosa, se requiere de la cooperación y voluntad de muchos actores sociales.
De esta manera, para llevar a cabo el Proceso Marco se establecerán dos grupos de expertos con apoyo técnico de la OCDE, uno para el tema de mejora regulatoria y otro para el tema de competencia económica, que serán presididos respectivamente por los titulares de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria y de la Comisión Federal de Competencia, encargados de elaborar propuestas alternativas a las regulaciones existentes.
Sus propuestas serán sometidas a la consideración de dos Grupos Consultivos de Alto Nivel presididos por el Secretario de EconomÃÂa, grupos que hoy se reúnen por primera vez y que se encargarán de hacer recomendaciones sobre las propuestas de los grupos encabezados por la Cofemer y la CFC.
Para la conformación de los Grupos Consultivos de Alto Nivel se han sumado el Poder Legislativo a través de los Comités de Competitividad de ambas Cámaras; las entidades federativas representadas por el Comité de Competitividad de la Conago; el sector privado por medio del Consejo Coordinador Empresarial y el Instituto Mexicano para la Competitividad, asàcomo representantes del sector académico.
En una actitud solidaria y corresponsable frente a los imperiosos retos que enfrenta México, el Poder Judicial de la Federación ha aceptado sumarse a los Grupos Consultivos de Alto Nivel apegándose al ámbito de sus facultades, pero consciente de su aportación potencial a favor de la competitividad del PaÃÂs. Asàaseguramos no sólo que el Proceso Marco sea transparente e incluyente, sino que cuente con una visión amplia acerca de las propuestas que se pongan a consideración.
No será fácil. Sabemos que habrá resistencia en algunos sectores, pero estamos convencidos que estos cambios microeconómicos son indispensables para transformar positivamente al PaÃÂs. Sabemos también que habrá distintos puntos de vista sobre las mejores formas de cumplir los objetivos o diferentes alternativas para implementar las propuestas.
Pero el reto es impulsar este proceso hasta el final, porque los beneficios potenciales para el PaÃÂs son demasiado grandes y el costo de no actuar es demasiado alto. Creo que el espÃÂritu de colaboración y de buena voluntad con el que nace permitirá a la iniciativa del Proceso Marco sobrepasar los obstáculos que enfrente.
Creo que podemos lograr buenos resultados, porque la competitividad se ha vuelto una prioridad para todos y porque hemos construido una verdadera alianza para avanzar en este tema fundamental para el PaÃÂs.
México necesita establecer discusiones productivas que conduzcan a acuerdos y a frutos positivos para los millones de mexicanos que anhelan mejores condiciones de vida. El Proceso Marco es una buena oportunidad para contribuir a que ello ocurra.
De esas discusiones deberán salir intervenciones gubernamentales estratégicas, leyes que refuercen la certidumbre jurÃÂdica y garanticen el buen desarrollo de los mercados, asàcomo polÃÂticas públicas que hagan de nuestra economÃÂa una economÃÂa más flexible, más moderna, sin tantas trabas.
Es urgente corregir las deficiencias, duplicidades y contradicciones del marco regulatorio vigente, asàcomo incrementar las condiciones de competencia que enfrentan las empresas de todos los sectores y tamaños.
Es impostergable hacer frente a la economÃÂa global, de manera tal que derive en beneficios para toda la población. Todos queremos una economÃÂa más competitiva en México, que saque el mayor provecho de sus ventajas comparativas y logre ubicarse entre las más sólidas y dinámicas del mundo.
Ante la creciente globalización y competencia mundial, México se encuentra en un momento clave, que debe aprovechar el Proceso Marco para lograr la transformación microeconómica pendiente: el fortalecimiento del marco regulatorio para la competitividad.
El autor es Secretario de EconomÃÂa.
Eduardo Sojo, Reforma